Frutas: Se recomienda el consumo diario, porque
son ricas en vitaminas y minerales.
Verduras: Consumir en forma de ensalada o
cocinadas ayuda a cubrir (junto a las
frutas) las necesidades de vitaminas y minerales.
Pan, pasta y cereales: Deben estar
presentes ya que son la fuente principal
de energía.
Lácteos: Son una fuente importante de proteínas
y de calcio.
Legumbres: Son una gran fuente de proteínas,
fibra y minerales como el hierro.
Carne y pescado: Son las fuentes proteicas por
excelencia y de mayor valor biológico que las proteínas de origen vegetal.
Frutos secos: son una buena fuente de energía,
son ricos en ácidos grasos esenciales en la dieta.
Aceite de oliva: está compuesto por ácidos
grasos monoinsaturados que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares.

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